Hacia fines de la primera mitad del siglo XX, la
construcción de Cités y de poblaciones obreras se estanca en los barrios
centrales de la ciudad de Santiago, por variadas razones. Por una parte, se
agotan los terrenos disponibles en los barrios centrales y producto de ello, se
desarrolla un mercado habitacional hacia las periferias urbanas, lo que también
produce un cambio en las expectativas de localización de los sectores de la
clase media emergente santiaguina como también de paradigma urbano, adoptando
las nuevas corrientes de “Ciudad jardín”, emigrando hacia el sector oriente de
la capital, dando lugar a la construcción de los “Barrios-jardines” en las
comunas de Providencia y Ñuñoa.



