La
idea de “cuestión social” fue una de las principales preocupaciones de nuestro
país y una fuerte discusión pública a fines del siglo XIX hasta aproximadamente
las primeras dos décadas del siglo XX.
Durante
este período, la expansión urbana, las dificultades para la constitución de una
“sociedad salarial”, inciden en la aparición de una serie de fenómenos, que
principalmente se pudieron evidenciar en las grandes ciudades y en la
concentración de trabajadores de la zona salitrera.
Las
precarias condiciones de vida en las ciudades se ven agravadas por los
problemas de vivienda que acarrean los flujos migratorios desde las haciendas
del valle central y, posteriormente, de los centros mineros ubicados en la zona
del salitre.
Las
ciudades asisten a un notable crecimiento demográfico que deviene en una fuerte
demandas por habitaciones y viviendas. Del mismo modo, este déficit
habitacional, unido al vertiginoso crecimiento de las ciudades provoca diversos
problemas de hacinamiento, violencia y la propagación de enfermedades
contagiosas.





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